Cuatro piezas para la esquina: el tótem de acceso, que hoy es una tela decolorada, y los tres letreros que completan el edificio — el letrero de la entrada, el respaldo de Hiossen en el costado y la muela volumétrica sobre el paño oscuro. Un mismo criterio para las cuatro.
El tótem actual es un panel angosto de tela PVC tensada sobre un marco metálico, a plena exposición solar. El problema que nos describiste — que se decolora y deja de representar a la clínica — es un problema del material, no del diseño gráfico que tiene hoy.
La clínica ocupa una esquina con dos calles de carácter muy distinto. Entender cuál es cuál es lo que define qué pieza va en cada lado y con qué sistema se construye.
Cada pieza trabaja para un público distinto y por eso no se construyen igual. El tótem capta a quien todavía no es paciente: se ve desde el auto y desde la vereda de la avenida, y hoy, de noche, es lo único que mantiene presente a la clínica. Los letreros de fachada confirman la llegada a quien ya está frente a la puerta: ahí manda la claridad y el orden, no el impacto. La muela trabaja de noche y a distancia, que es cuando el resto de la fachada se apaga. Vale la pena verificar además, en la visita de medición, la orientación exacta de las dos caras del tótem: en las fotografías tomadas desde la avenida el panel actual se aprecia de canto, y corregir ese ángulo es ganancia de visibilidad sin costo adicional de material.
Medidas consolidadas a partir de las fotografías con anotación tomadas en terreno y de las vistas de diseño. Todas son aproximadas: se verifican con huincha en la visita de medición, antes de cortar nada.
Sobre la medida del tótem. El plano venía cotado en 1250 mm y la fotografía en 125 cm: es la misma medida, expresada en dos unidades. Trabajamos sobre 125 × 300 cm porque es lo que confirman tanto la fotografía con huincha como la proporción del archivo gráfico actual de la clínica. Si el metraje real fuera otro, avísanos: cambia por completo el sistema constructivo y hay que rehacer el cálculo.
Cuatro materiales entran en juego en el tótem: los tres que proponemos y el que hay hoy. Los tres letreros volumétricos suman otros dos — el trovicel de la base y el filamento del canto impreso —, que se explican en la sección 09. Antes de ver la pieza y su valor conviene saber qué es cada uno, porque la diferencia entre ellos es la que explica el precio.
Una plancha formada por dos láminas delgadas de aluminio con un núcleo plástico entremedio. Es el material con el que se revisten las fachadas de bancos, automotoras y centros comerciales. Lo importante: el color viene de fábrica dentro de la lámina, no es pintura ni impresión, así que no hay tinta expuesta que el sol pueda decolorar.
El panel se recorta con la forma exacta del logotipo y de las letras, y detrás de ese recorte va una lámina de acrílico opal —blanco lechoso, que reparte la luz pareja— iluminada por LED. De día la cara se lee sólida y limpia; de noche solo enciende la forma recortada y el panel permanece oscuro. El logotipo es la única pieza en relieve de todo el tótem, para que el ojo vaya exactamente ahí.
Láminas metálicas con terminación símil madera, del mismo tipo que se usa hoy en fachadas. La terminación va bajo una capa protectora horneada, no expuesta como la tinta de una tela, y por eso mantiene el tono durante años. Aporta la calidez de la madera sin su mantención: no se pudre, no se hincha con la lluvia ni hay que barnizarlo cada temporada.
Una tela impresa y estirada sobre un marco, iluminada por dentro cuando se trata de una caja de luz, es decir, un letrero iluminado desde su interior. Es la solución más económica y la más frecuente en la calle. Su límite es conocido: la gráfica es la propia superficie expuesta, y la tinta empieza a perder color dentro del primer año y a los dos ya no representa a nadie.
→ Desliza la tabla para ver las tres columnas
| Aspecto | Tela PVC (lo actual) | Aluminio compuesto | Acrílico retroiluminado |
|---|---|---|---|
| Dónde está el color | Impreso en la superficie, expuesto | Dentro del aluminio | Dentro del acrílico |
| Se ve impecable | 1 a 2 años, y después hay que rehacerla entera | 3 a 4 años sin intervención; después se lava y sigue | 3 a 4 años sin intervención; después se lava y se revisa el LED |
| Qué cede primero | La tinta, por radiación solar | Nada relevante a la vista | La intensidad del LED, no el material |
| Comportamiento con el calor | Se destensa y ondula | Estable; dilata ≈ 2,4 mm por metro cada 100 °C | Estable según espesor |
| Cómo se ve de noche | Toda la cara ilumina pareja | Solo el símbolo recortado, sobre fondo sólido | Encienden solo las formas recortadas; el panel queda oscuro |
| Dónde rinde mejor | Piezas temporales o de recambio frecuente | Lectura media y larga; superficies grandes | Lectura corta y media, a nivel de vista |
| Qué pide la mantención | Rehacer e instalar la gráfica completa | Lavado; el panel no se cambia | Lavado y revisión del LED |
Ningún letrero a la intemperie es eterno: el sol, la humedad marina y el viento actúan sobre cualquier material. La diferencia no está solo en cuánto aguanta, sino en qué hay que hacer cuando toca intervenirlo. Con tela, la gráfica se rehace y se reinstala completa. Con aluminio compuesto y acrílico, la pieza se lava y, si acaso, se revisa el LED: el letrero sigue siendo el mismo. Los rangos indicados corresponden a fichas técnicas de fabricante del mercado nacional en condiciones de exposición equivalentes a las de esta esquina.
El tótem se lee a nivel de vista, desde la vereda y desde el auto detenido: ahí el recorte iluminado se aprecia con nitidez y justifica el acrílico retroiluminado. Las Piezas 02, 03 y 04 van montadas sobre el muro, no sobre un panel, y por eso se construyen al revés que el tótem: en vez de calar un panel y poner luz detrás, cada letra es un volumen cerrado con su propia cara de acrílico iluminada, y el muro oscuro del edificio hace de fondo. El resultado se lee más limpio, porque no hay una placa rectangular alrededor: solo las formas encendidas sobre el revestimiento. Lo que unifica las cuatro piezas no es la técnica sino el criterio: color dentro del material, y luz solamente donde hay algo que mirar.
El diseño resuelve la pieza como un volumen envuelto en símil madera con un panel oscuro insertado, dividido en tres módulos por cortes diagonales iluminados. Se lee como un objeto de arquitectura y no como un cartel apoyado en un poste.
El panel se divide en tres zonas separadas por cortes diagonales: arriba el logotipo de la clínica, al centro el mensaje con la flecha que indica el acceso, y abajo el respaldo de la marca de implantes. Cada corte deja pasar la luz, de modo que la división no es solo gráfica: es la que estructura la pieza de noche.
El cuerpo va revestido en siding símil madera y envuelve el panel por el costado y la base, para que se lea como un volumen y no como una plancha montada sobre un poste.
El LED es blanco frío, de temperatura alta, que es el que mejor acompaña el celeste del logotipo de OdontoPlus. Ilumina el contorno del panel y los cortes diagonales, y retroilumina el logotipo y los textos. No es una caja que ilumina entera: es luz dirigida a lo que tiene que leerse.
Con la luz apagada la pieza sigue funcionando: panel oscuro, logotipo en relieve, textos recortados en claro y el cuerpo de madera dando volumen contra la fachada. Nada de lo que se ve de día depende de que el sistema eléctrico esté encendido.
Cada forma recortada enciende sobre el panel oscuro y los cortes diagonales dibujan la silueta completa del tótem. Es la diferencia entre estar en la esquina y desaparecer a las siete de la tarde.
Montaje sobre fotografías de la clínica, a la misma escala y en el mismo punto donde está el tótem actual. Es la forma más honesta de mostrarte el tamaño real: no un render flotando, sino la pieza contra tu propia fachada.
Imágenes referenciales. Son un montaje sobre fotografías reales, hecho para que veas la escala y el efecto en su lugar, no el registro de una pieza ya fabricada. La pieza final puede diferir en detalles de terminación. Por ejemplo: en estas imágenes no aparecen los embellecedores que cubren las juntas entre módulos, y sí van a estar — son los que dan el espacio para anclar los acrílicos por detrás y los que evitan que una junta quede a la vista. Preferimos decírtelo ahora y no que lo descubras el día de la instalación.
Terminado, el tótem se ve exactamente igual en los dos casos: mismos materiales, misma luz de noche. Lo que cambia es lo que no se ve — cómo queda anclado al suelo. Esa decisión importa porque de ella depende cuánto dura sin problemas y cuánto cuesta.
No es una decisión de escritorio: revisamos el poste actual en terreno — profundidad del anclaje, estado del hormigón y del fierro interno. Si está sano, el Camino B entrega el mismo resultado final en menos tiempo y por menor costo. Si aparecen dudas — grietas, corrosión, anclaje insuficiente para el peso del panel nuevo — el Camino A es el que no arriesga nada, aunque cueste más.
Es el mismo criterio con el que se descarta la tela PVC: no es una decisión estética, es una decisión sobre cuánto aguanta la pieza en el tiempo, aplicada aquí a la estructura en vez del revestimiento.
Conviene decirlo antes de hablar de dinero: este trabajo no se encarga a terceros. Se diseña, se fabrica y se instala con equipo propio, y eso es lo que sostiene tanto el plazo como el valor.
Marketing B3 opera desde acá, con clientes de la zona. La instalación y cualquier visita posterior no dependen de un proveedor de otra ciudad.
Router CNC y corte láser en taller. El calado del aluminio y las piezas de acrílico se hacen internamente, con control directo sobre la terminación.
Armamos la estructura completa en el taller y la entregamos sellada, con luces LED de exterior preparadas para sol, lluvia y brisa marina. Sale de acá lista para montar.
El montaje en terreno y la puesta en marcha eléctrica los hacemos nosotros mismos, el mismo equipo que armó la pieza en el taller. Un solo responsable de principio a fin.
El tótem resuelve la esquina. Estas tres piezas resuelven el edificio: el nombre sobre la puerta, el respaldo de la marca de implantes en el costado y el símbolo de la clínica encendido sobre el paño oscuro. Las tres se fabrican en el mismo taller que el tótem y se montan en la misma visita a terreno, salvo que haya que hacer fundación nueva: en ese caso el hormigón obliga a volver y los letreros van en la segunda visita.
Diez letras armadas una por una, cada una con su propio volumen: base de trovicel, canto impreso en 3D, cara de acrílico opal y módulos LED por dentro. Van directo sobre la banda oscura que ya existe, con fijación oculta: no se ve un solo perno ni una placa de fondo, solo las letras encendidas sobre el revestimiento.
Por qué el canto va impreso y no doblado. El costado de una letra corpórea se arma normalmente doblando una tira de PVC con calor, y en las curvas de la «O», la «d» o la «s» esa tira se marca y las uniones se notan a contraluz. Impreso en 3D el canto sale de una pieza, con el espesor parejo y el radio exacto del dibujo. Va en ASA, el mismo plástico de las carcasas eléctricas de intemperie, que es el que mejor resiste el amarilleo por sol — muy por encima del PVC. Es lo que hace que la letra se vea igual de limpia de cerca que a veinte metros.
Por qué 300 y no 400 cm. Un letrero que ocupa la banda de borde a borde se ve encajado, no puesto. Dejando unos 50 cm oscuros a cada lado la pieza toma el 75% del frente, que es donde un letrero se ve centrado y respira. Y a 300 cm de desarrollo la letra queda en unos 42 cm de alto. La regla de oficio da unos 1,2 m de alcance máximo por cada centímetro de altura de letra, y la mitad de eso para lectura cómoda: unos 25 metros de lectura holgada — la vereda de enfrente — y hasta unos 50 en que el letrero todavía se distingue.
Siete letras con la misma construcción de la Pieza 02 — trovicel, canto impreso, cara de acrílico y LED —, a escala de lectura corta: quien lo ve está a dos o tres metros, entrando, así que la letra baja a unos 25 cm. A 125 cm de desarrollo la pieza toma el muro casi completo, y aquí sí conviene: este letrero se lee de cerca y entrando, no a distancia, y el propio canto del muro le da el margen que en la fachada hay que dejar con aire. Por eso el ancho real de ese paño es lo primero que medimos en terreno: si resulta más angosto de lo estimado, la pieza baja a 110 cm sin que cambie su valor.
El muro oscuro es lo que lo hace funcionar. Sobre el hormigón claro que había antes, ese rojo quedaba en un contraste cercano a 2:1 — por debajo del 3:1 que necesita un letrero para leerse de día. Sobre el revestimiento oscuro que ya está puesto en ese costado el problema se resuelve solo, y por eso la pieza va aquí y no en un paño claro.
Es el símbolo del logotipo, solo, sin texto, y con la misma construcción de las letras pero en grande: cara de acrílico opal recortada con la silueta, canto impreso en 3D de 10 cm de profundidad, refuerzo interno de aluminio y LED por dentro. Encendida, la muela se ve como una forma llena de luz y no como un contorno — es lo que la hace legible a distancia y lo que la distingue de un letrero de neón.
Sellado de exterior, no de vitrina. LED y fuente grado IP67, canto en ASA resistente a rayos UV y separadores de acero inoxidable para que la pieza ventile contra el muro. En una esquina con brisa marina eso no es un detalle de ficha técnica: es lo que decide si la pieza aguanta un verano o varios.
El traslado, el andamiaje, la jornada del eléctrico y la puesta en marcha se reparten entre las piezas en vez de cobrarse una vez por cada una, y ese ahorro ya está descontado en los valores de más arriba. Es la razón por la que un letrero suelto encargado más adelante no cuesta lo mismo que dentro del conjunto: también significa una sola coordinación contigo y un solo día de trabajo frente a la clínica.
Imágenes referenciales y medidas aproximadas. Las tres vistas son montajes hechos para mostrarte escala, posición y efecto nocturno; no son el registro de piezas ya fabricadas, y los detalles de terminación pueden variar. Las medidas de esta sección son aproximadas: salen de medir sobre fotografía y se confirman con huincha en la visita de medición, antes de cortar nada. La proporción definitiva de las letras y de la muela se fija con el archivo vectorial del logotipo. Un detalle a decidir: en la vista de la esquina el respaldo de Hiossen aparece junto al letrero de acceso, y esta propuesta lo ubica en el muro del costado, que es donde queda a la vista de quien entra. Lo proponemos en el costado porque en la banda del frente ambos letreros tendrían que achicarse para caber, y el nombre de la clínica perdería presencia justo donde más la necesita. Si aun así lo prefieres al frente, se puede: lo recotizamos y te mostramos cómo quedan las proporciones antes de fabricar.
Aquí está el detalle del tótem —la Pieza 01, completa e instalada—, las condiciones comerciales que aplican a las cuatro piezas y el total del conjunto. Los tres letreros de fachada tienen su propio valor en la sección 09. Todas las cifras van con IVA incluido, porque las prestaciones de salud suelen facturarse exentas y en ese caso el IVA no se recupera: preferimos mostrarte lo que efectivamente vas a pagar. Antes de las cifras, esto es lo que las mueve.
La línea iluminada del contorno y de los cortes diagonales va con tira LED, que es el estándar y funciona bien. Existe una alternativa mejor: neón flex, que entrega una línea continua de luz, sin los puntos que se alcanzan a distinguir de cerca en una tira, y que se dobla en las diagonales sin uniones. Además va sellado contra inmersión temporal y no solo contra chorros de agua (IP67 en vez de IP65), que en una esquina con brisa marina no es un detalle menor.
Sobreprecio: $75.000 con IVA, sobre cualquiera de los dos caminos. Es una decisión que cambia algo que vas a ver todas las noches, así que preferimos ponerla sobre la mesa en vez de decidirla por ti.
El anticipo cubre la compra de materiales; el saldo se paga una vez la pieza está montada y funcionando.
Desde el 29 de septiembre de 2026. El aluminio y el acrílico siguen el tipo de cambio, y pasado ese plazo los valores se revisan.
Cubre fabricación, instalación, materiales y sistema LED completo en ambos caminos. La diferencia está en la estructura: en el Camino A quedan cubiertas la fundación y el bastidor nuevos; en el Camino B, el refuerzo que ejecutamos sobre la fundación existente. El detalle está en la sección 11.
Cada pieza completa, instalada y funcionando, más una visita técnica sin costo dentro del primer año. Quedan fuera cuatro cosas: los permisos municipales y derechos de propaganda, el cálculo estructural firmado por un ingeniero externo si el municipio llegara a exigirlo, las obras de la remodelación de fachada y llevar la electricidad hasta cada pieza si hoy no llega.
El detalle línea por línea está en la sección 11, para que puedas revisarlo sin que quede nada implícito.
Si tomas las cuatro piezas a la vez, esto es lo que suma — con IVA incluido, instaladas y funcionando:
Cuál de los dos caminos corresponde se define en la visita de medición, al revisar la fundación que hay bajo el tótem actual. Sobre tomar una parte y no todo: el valor del tótem vale por sí solo, y el de los tres letreros supone que se fabrican e instalan juntos. Si quieres uno o dos letreros en vez de los tres, o dejar alguno para más adelante, lo recotizamos — el traslado y la jornada del eléctrico dejan de repartirse y eso se nota. Dínoslo y te pasamos el número, sin vueltas.
Una hora en terreno, sin costo ni compromiso. Los valores de esta propuesta rigen hasta el 29 de octubre.
Dejarlo escrito evita el problema más común de este tipo de proyectos: descubrir a mitad de obra que algo relevante no estaba considerado. Lo siguiente aplica a las cuatro piezas: al tótem en cualquiera de sus dos caminos, y a los tres letreros de fachada.
Cubre fabricación e instalación, los materiales del panel y del revestimiento, la estructura ejecutada por nosotros — en el Camino A la fundación y el bastidor nuevos, en el Camino B el refuerzo realizado — y el sistema LED completo de las cuatro piezas, incluidos módulos y fuentes de poder. Dentro de ese plazo, cualquier falla atribuible a la fabricación o al montaje se corrige sin costo. Quedan fuera los daños por terceros, choques, actos de vandalismo y eventos de fuerza mayor.
Si una vez aprobada la cotización en firme se solicitan cambios de diseño, de materiales o de emplazamiento, se valorizan por separado antes de ejecutarlos. Nada se fabrica ni se modifica sin tu aprobación previa por escrito.
Una sola visita cierra todo lo que hoy está pendiente y transforma esta propuesta en una cotización en firme.
Se miden el ancho de la banda del acceso, el muro del costado, el punto de montaje de la muela y la altura disponible para el pedestal, y se revisa el estado real del poste y la fundación actuales. De ahí sale si el Camino B es viable.
Con los logotipos de OdontoPlus y de Hiossen en vectores se calcula el corte exacto de acrílico y se cierra el diseño de detalle. Si no existe el archivo de OdontoPlus, lo vectorizamos nosotros a partir de la gráfica actual, sin costo adicional. El de Hiossen y la autorización para usar la marca los gestiona la clínica con su representante.
Valor cerrado para las cuatro piezas, con plazo de fabricación e instalación. Si la remodelación de fachada avanza en paralelo, coordinamos en esa misma instancia los tonos de ambos proyectos para que el resultado se vea como una sola intervención.
La visita toma cerca de una hora en terreno y no tiene costo ni compromiso. Con eso quedamos en condiciones de entregar el valor definitivo.